Aunque las predicciones no anunciaban lluvias hasta después de las ocho de la tarde, la comitiva de los Reyes Magos apuró el paso y se celebró en tiempo récord de poco más de una hora y media para evitar imprevistos meteorológicos que por fortuna no llegaron.

     Miles de niños y adultos pudieron disfrutar de la fabulosa magia de los cuentos infantiles y de la visita de Melchor, Gaspar y Baltasar a Vigo antes de que Sus Majestades saliesen a repartir regalos por todos los hogares de la ciudad.

    La ilusión de la Navidad, que todo lo puede, no sólo ahuyentó la lluvia sino que permitió que la Cabalgata de Reyes de Vigo comenzase bajo un sol que se dejaba ver tras las nubes y se despedía para dejar paso a la que sin duda es la noche más mágica del año.

    "Alicia en el País de las Maravillas", "El Soldadito de Plomo", "La Bella y la Bestia", "La Bella Durmiente", "Cenicienta", "Hansel y Gretel", "El Bosque Animado", "Aladino y la lámpara maravillosa", "Merlín", "Rapunzel" y "Pinocho" fueron las historias elegidas por las carrozas mientras que los grupos de animación hicieron gala de una gran inventiva y tras los ocho jinetes y los seis motoristas de la Policía Local, de gala, desfilaron los integrantes del grupo Discamino en sus bicicletas adaptadas transformados en los entrañables protagonistas de "Blanca nieves y los siete enanitos". Tras ellos continuó la fantasía con unicornios mágicos, esqueletos, un inconfundible capitán Garfio, los tres camellos de los Reyes Magos cargando con los regalos e incluso un impresionante dragón rojo que causó las mayores muestras de admiración.

    Entre los miles de asistentes muchos nervios y la tensión propia de una noche que para muchos se haría eterna y mientras sonaban los villancicos, las canciones de moda y, por esta vez, los temas más conocidos de las películas de Disney, la fantasía de los cuentos infantiles deslumbró a niños y mayores. Las princesas legendarias, los personajes mitológicos y las formidables bestias que protagonizan los sueños de los más pequeños saltaron ayer a la realidad desde la más que concurrida rotonda de Isaac Peral y desfilaron por García Barbón, Policarpo Sanz, Porta do Sol, Elduayen y finalmente el Paseo de Alfonso hasta donde este año. sí llegaron los Reyes Magos, cumpliendo los anhelos de los que no encontraron un hueco en las abarrotadas calles anteriores.

    Así, pese a que el alcalde indicó que los niños que se colocasen al final del trayecto no podrían ver a los Reyes y cuando ya la organización había abierto un pasillo para que Sus Majestades se dirigiesen a la ciudadanía desde el palco instalado en Porta do Sol, se improvisó en el último momento que llegasen hasta el Paseo de Alfonso. Allí, entre los aplausos de los asistentes, Melchor, Gaspar y Baltasar se bajaron de sus respectivas carrozas y regresaron caminando Porta do Sol.

    Para nosotros, que conocemos todas las ciudades del mundo, no nos cabe duda de que Vigo es cada año una ciudad más bonita", dijo Melchor. "Nos gusta mucho que os acordéis en vuestras cartas de los que tienen menos que nosotros porque es muy importante acordarse de ellos", agradeció a los niños en el breve discurso que pronunció ante miles de personas antes de recibir de manos del alcalde la "llave" de todas las casas de la ciudad junto a Gaspar y Baltasar para emprender la difícil tarea de repartir regalos en cada hogar durante toda la noche.

    "Sois los mejores niñas y niños del mundo. Os portasteis muy bien y ya le dije a los Reyes que os tienen que dejar muchos regalos por ser tan buenos", tomó la palabra Abel Caballero tras las palabras de Melchor. En su intervención, en la que aprovechó también para pedir a Sus Majestades "un regalo para el alcalde que el año pasado estuvieron un poco tacaños", bromeó con el hecho de que la lluvia no hubiese hecho acto de presencia.     "Le ganamos a la lluvia porque lo pedimos por decreto y nos obedeció. Dentro de dos días que llueva pero esta vez nos respetó", agradeció para acto seguido asegurar que a Gaspar, Baltasar y Melchor "les gustó tanto la ciudad que quieren quedarse todo el fin de semana". "Les gustó más que ninguna ciudad del mundo, somos mejores que Tokio y Nueva York", dijo ante los aplausos de los asistentes, que le siguieron en los vítores por las niñas y niños de Vigo, por sus padres y madres y sus abuelos. "¡Vivan los Reyes! ¡Viva Vigo!", concluyó.